Irán 3. Maravillas de la antigua Persia

Como iba diciendo….había llegado el momento de separarse de Vita. Había hecho los deberes en Teherán: ya tenía el visado de Uzbekistán, acababa de ampliar el de Irán y presentado los papeles para el de Turkmenistán. Para este último me dijeron que tenía que esperar 3 antes de tener una respuesta, así que le pedí prestada una mochila a Alireza y me dispuse a recorrer el país.

En Teherán fui varias veces a la cafetería de Eli y Hamid a tomar algo con ellos. Una de las tardes que iba a hacerlo, se me juntó de camino un chico, Saleh, que también se desplazaba en bici y que se quedó alucinado con Vita. Ni él hablaba casi inglés ni yo farsi, pero conseguí explicarle dónde iba y me preguntó si me podía acompañar. Le dije que sí y, una vez en la cafetería, aprovechó para que Eli me tradujera todas las preguntas que tenía sobre mi bici. Me dijo que vivía en Isfahán y, al contarle que tenia la intención de viajar por el país, me dijo que le avisara si iba para allá.

Isfahán era precisamente mi primer destino. Antes de tomar el tren nocturno que me iba a llevar a esa ciudad, le escribí un mensaje para decirle que llegaba al día siguiente. No hizo falta nada más: cuando llegué me estaba esperando y me llevó directamente a su casa. Allí pasé 3 días en los que su madre me estuvo cebando y él haciendo de guía turístico. Me llevó, unas veces con coche y otras en moto, a todos los rincones de esa preciosa ciudad, intentando colarme como local en los sitios en los que los turistas pagan 10 veces más que los locales y presentándome con orgullo a sus amigos.

Desde el accidente, tenía un dolor muscular en la espalda que me iba a más. En Teherán intenté ir a un fisioterapeuta, pero me dijeron que en este país no podías hacerlo sin antes pasar por un médico para que te firmara un papel autorizándote. Me pareció mucho lio y no fui, pero el dolor seguía aumentando: me molestaba hasta respirar fuerte y, a veces, las molestias se me extendían hasta el brazo. “Casualmente” (una vez más) Saleh tenía un amigo fisioterapeuta al que me llevó cuando le conté mi problema. Me hizo una sesión de acupuntura y me mandó unos ejercicios con los que, al cabo de unos días, quedé como nuevo….y no me cobró nada.

LRM_EXPORT_20170911_171738Saleh  en su casa, su madre al fondo.

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LRM_EXPORT_20170911_172001Isfahán.

Cuando Saleh ya me había llevado a ver los monumentos, cafés, escuela de música, museos, puentes y todo lo que pensaba que debía ver en su ciudad, me propuso llevarme al desierto a acampar. Ese día conocimos a una pareja de mexicanos (a los que también invitó) y nos fuimos, con un par de amigos suyos, a pasar la noche allí….que no a dormir, porque por la noche, con la luz de una hoguera y miles de estrellas, no apetecía nada meterse en la tienda y aguantamos hasta las 4 y, al día siguiente, a las 6 ya estábamos levantados para disfrutar de los bellos colores del amanecer pintando la arena.

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LRM_EXPORT_20170911_171629 LRM_EXPORT_20170911_164105En el desierto.

Me despedí con un gran abrazo de Saleh, más que agradecido por todo lo que hizo por mí y me fui primero a Shiraz (desde donde visité las ruinas de la antigua Persépolis), y luego a Yazd, otras de las maravillas de Irán. No quería ser una carga para nadie y me apetecía un poco de independencia, así que hice vida de hostal con otros viajeros en estas ciudades.

Y ahora, por fin, voy a hacer algo que hace mucho tiempo que quería hacer, callarme (bueno, en este caso parar de escribir) y dejar que sean las fotos las que hablen.

Solo comentar que no sabía muy bien lo que me iba a encontrar en estas ciudades. En Teherán había conocido a Neda, una guía turística que me hizo una pequeña lista de sitios a visitar. Eran solo unos nombres en farsi que me decían más bien poco y fui recorriéndolos sin saber muchas veces qué era exactamente lo que iba a ver….y tengo que reconocer que varias veces me emocioné ante lo que veían mis ojos.

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LRM_EXPORT_20170911_162651Persépolis.

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LRM_EXPORT_20170912_110414LRM_EXPORT_20170912_110400Shiraz.

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LRM_EXPORT_20170910_142017Yazd.

 

 

 

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2 respuestas a Irán 3. Maravillas de la antigua Persia

  1. Lledó Castelló dijo:

    Quico, m’emocione cada volta que visite el teu diari de viatje (m’agrada més que blog) però en aquesta ocasió (són les 7:25 i estic a la feina) m’han saltat les llàgrimes, per les imatges més que per les paraules… que menudeta em senc als peus del mon, de Vita i sobretot de tu. A gaudir!!!!

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  2. ethel dijo:

    …la cuna de la civilización….cómo no pelos de punta!!!!!….magnífico Quico!!!….jo també m’emocione de cada cosa que contes!!!!!

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