China 1: Passport! Passport! Passport!

Había acampado cerca de la frontera de China. Me levanté temprano porque había leído que a mediodía cerraban para comer (nada menos que 3 horas), pinché de camino y llegué justo cuando acababan de cerrar, así que me tocó esperar allí. Una vez dentro del edificio y después de pasar las alforjas y a Vita por grandes escáneres (había hasta para camiones enteros) me pasaron a una habitación donde me pidieron el móvil y el pasaporte y se los llevaron. Me encontré con algunos viajeros a los que la hora de la comida les había pillado en medio del proceso de entrada y los habían dejado allí dentro esperando las 3 horas. Al rato me devolvieron mis cosas y me dijeron que tenía que tomar un taxi hasta Ulugqat, a unos 120km, que es donde está la “frontera burocrática” y donde me tenían que sellar el pasaporte.

Un policía distribuía la gente en taxis, 4 o 5 en cada uno, pero, cada vez que le decía a un taxista que me llevara, este se negaba señalando a Vita y a su taxi y haciendo gestos de que no cabía. Vita y yo estuvimos un buen rato sintiéndonos rechazados, hasta que apareció un guía que había venido a recoger a una pareja y me hizo de traductor. El policía le dijo que si pagaba 400 yuanes (unos 50€) me conseguía un taxi para mí solo. La alternativa era “esperar”, pero en dos horas cerraba el control de Ulgqat y no era plan de quedarse en tierra de nadie. Acepté y a los 10 minutos tenía allí una pickup. Pusimos a Vita detrás y nos fuimos a toda velocidad hacía la ciudad (con el taxista presumiendo que el coche pillaba 170km/hora si quería).

Una vez allí, y tras otra ronda de escaneos, me dieron el pasaporte con el sello y empecé a pedalear por China. Antes de meterme en la ciudad, vi una especie de polígono medio vacío a un lado de la carretera. Estaba anocheciendo, me desvié sin dudarlo y monté la tienda en un descampado, rodeado de montones de tierra que me escondían (ya comenté que en esta región de China no está permitido acampar).

Al día siguiente atravesé la ciudad: limpia, cuadriculada, con grandes avenidas y, como mucho cada dos manzanas, un cuartel de la policía. No tardó mucho en adelantarme un coche patrulla y pararme para pedirme el pasaporte. Afortunadamente no les dio por preguntarme donde había dormido y me dejaron seguir sin problemas.

Voy en dirección a Kashgar, desde donde parte la famosa carretera del Karakórum, una carretera de 1200km que une esta ciudad China con Islamabad, la capital de Pakistán.

Al salir de la ciudad encuentro otro puesto de policía (hay en los dos lados de la carretera, para controlar a todos los que entran y salen). Me paran, se anotan todos los datos de mi pasaporte en una aplicación de su móvil y, además, le hacen fotos a todas las hojas que tienen algún sello en ellas. Me fijo que los chinos tienen que parar el coche, entrar en el edificio, poner el dni en una maquinita que, tras un reconocimiento facial, abre una especie de valla que les da paso a un arco de seguridad. Si no salta ninguna alarma, pueden salir a recuperar su coche y seguir su camino….si llegan a tener un aparato para leer el pensamiento me encierran allí mismo.

Unos 30km más adelante, salgo de la carretera para ir a un restaurante que he visto en el mapa…y otro control. Esta vez, aparte de tomarme todos los datos, me hacen esperar hasta que llegan dos militares que, tras revisar mi pasaporte, me dejan pasar (y eso que les he dicho que solo iba allí a comer). Como con unos camioneros de Kirguistán, 15 yuanes (dos euros) por un plato de pasta enorme. No consigo acabarlo y me llevo lo que ha sobrado para cenar.

Poco después veo una arboleda perfecta para esconderse y acampar, pero me parece pronto (apenas son las 3) y hace buen día, así que decido seguir….. para encontrarme otro control😒 .

Esta vez el policía no se aclara con los datos que tiene que meter en la app, así que aprovecho para echarme una cabezadita mientras él llama a varias personas para que le digan lo que tiene que poner en cada sitio. Finalmente lo consigue tras más de media hora y me deja continuar mi camino.

A los pocos kilómetros, veo un camino y decido meterme para buscar ya un sitio para acampar, justo sale un coche de policía de allí y me dice que siga por la carretera. Aún no soy consciente, pero ya la he cagado porque, a partir de ahí, voy a tener todo el rato a un coche de policía detrás. Con el primero dudo, voy lento a ver si se cansa de seguirme y hasta paro a comer galletas para ver si se van….pero nada, se quedan parados a unos 50m hasta que sigo.

Paso por un pueblo justo cuando los niños salen del cole y me suben la moral con sus caras de asombro y sus sonrisas. De vez en cuando paso por un puesto policial y veo que el coche que me sigue se para y otro toma el relevo. A veces, se ponen a mi altura, me sonríen y hacen fotos y, en una ocasión, uno de ellos me dice que pare, pero no para pedirme el pasaporte como yo pensaba, sino para ver como bajo y subo. Lo único bueno es que, escoltado, ya no tengo que parar cada vez que hay un control en la carretera (que no son pocas).

A unos 20km de Kashgar veo una arboleda a lo lejos. Intento el último cartucho y paro con la intención de comerme las sobras de la comida, a ver si así, los que me escoltan ahora, se cansan de esperar y se van.

Los policías bajan del coche y, uno de ellos, al decirle que voy a cenar, me dice que no, que siga pedaleando, indicándome que hay un restaurante más adelante. Yo le digo que no, que llevo comida, se la enseño y él insiste señalando con el dedo hacia delante “restaurant! restaurant!”. Le enseño el cuentakilómetros, le digo que llevo más de 90km hoy y que, si no para a comer, no llego.

Protesta un poco y me hace gestos como que se quiere ir a dormir, yo le digo que se vaya, que he venido de España hasta aquí solo.

Les cuento señalándoles uno a uno: “one two, three, four….why?, I don’t need you! Me Spain to China alone!”

Señalo la carretera: “road!”, señalo el móvil: “map!” , hago como que pedaleo con las manos: “tutututú…. city!! No problem!”. “you go sleep, me dinner, energy, city!” (afortunadamente mi ingles da para algo más que esto, pero el suyo no, así que tampoco valía la pena esforzarse mucho más😅).

No cuela, pero al menos me dejan comer. Suelo comer despacio, el único que ha hablado se pone nerviosito y me dice que coma más rápido. Yo aprovecho para decirle otra vez que se vayan. Empatamos en no hacernos caso porque sigo a mi ritmo y ellos se quedan allí mirándome.

Finalmente acabo, le pongo nervioso una vez porque él pensaba que ya iba a subir a Vita, pero me entretengo lavándome los dientes (no por putearle, que también, sino porque es una manía que tengo). Finalmente sigo camino con mi escolta particular. Me acompañan hasta un control  enorme que hay a unos 11km de la ciudad. Me dicen que me ponga enfrente del edificio principal, me hacen unas fotos (supongo que para demostrarle a su jefe que han cumplido su función) y se van.

Entro en el edificio, hay tantos escáneres que podría ser el control de fronteras de cualquier aeropuerto internacional. Está muy concurrido, porque todos los que salen o entran de la ciudad tienen que pasar por allí. Afortunadamente, solo me escanean el pasaporte y me dejan seguir.

La carretera es una autovía de varios carriles que se mete en la ciudad, voy rodeado de coches y autobuses, con mucha gente grabándome, sonriéndome y dándome las fuerzas que me empiezan a fallar otra vez después de esta interminable jornada. Ya dentro de Kashgar, un policía me da el alto.

Como ya casi he llegado, bajo de buen rollo de la bici riéndome y le digo “Passport, Passport, Passport, Passport…..7 times passport today!!”, él también se ríe, se aparta un poco y me señala una vía auxiliar (estaba detrás de unos arbustos muy altos y no se veía ni desde mi privilegiada vista en Vita) por donde circulan todas las motos y las bicis de la ciudad….entre el cansancio del día y el estres de ir entre mucho tráfico, no me había fijado que llevaba un rato siendo el único vehículo de dos ruedas por esta carretera.

Y por estos carriles exclusivos y muy transitados (la ciudad está llena de motos, la mayoría eléctricas) llego al centro y me voy directo un hostal que me habían recomendado.

Tiene un buen patio, pero las habitaciones, con 4 literas cada una, son bastante cutres y no hay taquillas ni nada para dejar la ropa. Ya es de noche, he hecho 111km y no estoy para ponerme quisquilloso. Además, hay una pareja que conocí en Osh y varios viajeros más, así que decido quedarme allí. Me doy una ducha, me llevo una alegría al ver que la cerveza (de 600ml) cuesta apenas un euro y me quedo de tertulia con los otros viajeros a ver si me cuentan buenas noticias, porque como sean todos los días así….

Os dejo con las fotos. Para ser riguroso con el texto (y currar menos 😅) solo incluyo una de Vita en su taxi privado y dos que tomé, desde el taxi, del paisaje que no pude recorrer en bici.

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