Primeras vivencias

Parece mentira pero ya han pasado casi dos semanas de viaje y creo que ya toca dar señales de vida. No sé a vosotros pero a mi se me ha pasado volando y, de momento, estoy disfrutándolo muchísimo. Voy generando sonrisas y caras de asombro por donde paso. Ni siquiera puedo decir que viaje solo, si tengo ganas de hablar sólo tengo que bajar de la bici y alguien viene a preguntar. Puede que dentro de unos meses me canse de estas conversaciones, pero de momento me encanta ver la cara con la que miran a Vita y la que ponen cuando les digo donde vamos.

Cuando aún no llevaba alforjas, la gente solía preguntar como subía o bajaba de esa bici (cuando estás arriba todo el mundo te pregunta cómo bajas y, cuando estás abajo, cómo subes), pero ahora se ve que parezco mucho más raro y lo que me suelen preguntar es por qué voy con esa bici tan alta. A veces lo explico un poco y otras lo resumo con un “porque si fuera con una bici normal no habrías venido a hablar conmigo”…. y casi todos me dan la razón.

Vita es toda una relaciones públicas y estoy encantado de los encuentros q me proporciona. Un día paré en una playa a comprar pan y se acercó una pareja, Jordi y Marga, después de las preguntas de rigor me dijeron que habían estado 3 años viajando en barco por el mundo y me invitaron a comer. Lo mejor no fue la comida (que también) sino la motivadora tertulia y el buen rato que pasamos en el salón de su casa. Otro caso que me hizo mucha ilusión es un hombre (lo siento, no soy bueno para los nombres y no apunté el tuyo) que se acercó otro día mientras estaba comiendo algo en un bar. Me invitó a su casa a dormir pero justo ese día iba a reencontrarme con unos viejos amigos y le tuve que decir que no. Nos despedimos y, unos 3 pueblos más adelante, veo una moto de cara que se cambia de carril y para en el arcén de mi lado. Pensé que era alguien que quería hacerme una foto o preguntar como bajaba de ahí (no esa la primera vez que me pasa) pero, cuando estuve a su altura y se quitó el casco, vi que era el mismo que me había invitado a su casa. Me contó que llegó a casa, se puso a leer mi blog y le gustó tanto que le dijo a su hija que se subiera en la moto para ir a buscarme y que viera lo que estaba haciendo. Me regaló un par de pulpos y unas bridas y, supongo que sin saberlo, un bonito recuerdo para que no se me olvide por qué decidí hacer este viaje así.

Tengo otros encuentros mucho más esporádicos. Hay gente que me sonríe directamente, otros que me miran con cara extraña y otros, directamente, como si estuviera loco (q no digo yo que no, pero no vamos a discutirlo ahora 😉 yo tengo ratos que dejo que me miren sin interactuar demasiado (normalmente a primera hora del día cuando ando aún medio dormido)y otros que voy en modo “roba sonrisas” y voy saludando y sonriendo a la gente y, como por arte de magia, las caras suelen cambiar para devolverme el saludo o la sonrisa. Por supuesto también están los que se manifiestan totalmente en contra de lo que hago, en concreto un viejecito que me crucé en un puente al salir de Barcelona y que soltó, como si yo no le escuchara, un “menudo batacazo se va a meter el idiota este”…en este caso, no sé muy bien por qué, el que se puso a reír fui yo y pensé que igual tengo que cambiar el nombre del blog para llamarle “a 100 sonrisas por hora y un insulto por semana”.

Muchas veces acampo y otras me quedo en casa de gente. De momento he tenido muchísima suerte con mis anfitriones. La primera parada fue en casa de Juan y su familia. A Juan lo conozco desde hace más de 15 años, y creo que lo digo todo si cuento que empezó siendo mi subordinado en una empresa, acabó siendo mi jefe en otra y en ningún momento hemos perdido la amistad. Pasé con ellos una noche muy familiar y, al día siguiente, su hijo Lucas se quería venir conmigo en bici hasta China. Los siguientes fueron Aleu y Taka, una pareja que vinieron desde Thailandia a España en bici y con los que contacté a través de “warmshowers”, una conocida página para cicloturistas. La madre de Aleu cocinó una lubina al horno y un pulpo con los que me puse las botas y luego nos quedamos Aleu, Taka y yo, en una animada charla en la que, además de muchas risas, me llevé unos cuantos consejos para mi viaje. De momento gracias a esos consejos, conseguí desprenderme de más de 4 kilos de equipaje en Barcelona (ya sabéis a quien echarle la culpa cuando salga con la misma ropa en todas las fotos 😉 En Barcelona me quedé en casa de mi amigo Quino quien me cuidó, me cocinó, me acompañó en todas las cosas que tenía que hacer por allí y me hizo sentir como en casa. Luego pasé por Vallgorguina, a ver a Pepe y Eva, dos soles que me llenaron de amor y energía a pesar de que fue allí donde me lesioné . Me costará quitarme la imagen de Pepe que, tras entrar en casa y verme tumbado en el sofá jodido de dolor, me dijo con una gran sonrisa “bueno, has tenido suerte, te ha pasado en el mejor sitio, estás en tu casa!”…y sí, tengo que admitir que fue una suerte lesionarme allí. Finalmente, y con esto paro ya de enrollarme, os escribo desde casa Xavier en Salt, un pueblecito al lado de Girona. Ex-alcalde (ahora jubilado), activista de la bicicleta desde hace muchos años, gran cocinero y con un viaje desde aquí a Japón en sus piernas….seguimos aprendiendo!!!

Besos y abrazos ya a la sombra de los pirineos 🙂

P.D: Os dejo unas fotillos para que no me riña mi editor que me dijo que lo que quiere la gente en internet es poco texto y mucha foto y, claramente, no le he hecho mucho caso 😉

dsc_0437Vita codeándose con los grandes.

img-20161114-wa0008Con Pepe y Eva (y Pastor, que se nos unió un par de días) en pleno proceso de rehabilitación.

dsc_0414Juan, Vanesa, Lucas y Daniela, mis primeros anfitriones.

dsc_0427Vita después de superar su primer test de terreno irregular y con pendientes.

dsc_0435Cada vez que me levanto en un sitio así agradezco al departamento de contabilidad que restringiera mi gasto en alojamiento 🙂

dsc_0434Con Aleu y Taka.

20161105_153559Hacía un día estupendo, pero me hubiera gustado tener unas palabras con el que puso el cartel indicando que esa era una ruta para bicis…

dsc_0431Vita ligando.

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Xavier haciéndome de guia por Girona.

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Vamos que nos vamos!!!

Parecía que no llegaba nunca el día. Tras una mudanza que no acababa nunca, unas piezas que tardaron casi dos meses en llegar, una muela del juicio a la que le dio por salir cuando quizás menos me interesa tenerlo y unos “ultimos ajustes” que no acababan nunca, por fin llega el momento de empezar a vivir mi sueño 🙂

Muchas gracias a todos los que lo han hecho posible. A esos que no puedo nombrar pero que me ayudaron con el diseño y montaje de la bici (y de la otra). A los que se pasaban por casa a ver que tal iba sabiendo que les podía enmarronar con cualquier tarea. A los que venían directamente a enmarronarse. A los que han aguantado mis histórias con los problemas de montaje durante todo el verano. A mi corrector de textos particular. A mis amigos de Comet por ser los primeros en aportar al proyecto  y, sobretodo, a mi amiga Mariblue pq sin ella este blog no existiría.

No sé  cada cuento escribiré ni si seré capaz de plasmar en unas cuantas letras e imágenes las vivencias del camino, pero intentaré compartirlo por aquí con todo el que se anime a entrar de vez en cuando a ver qué cuento.

Un abrazo y nos vemos por el camino!!

Quico drilo.

 

 

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